
Manifestaciones y protestas en Irán
La situación en Irán, al igual que en muchos países, se ha deteriorado en casi todos los aspectos de la vida. La elevada inflación, la subida del valor del dólar, la libra y el euro, el colapso de la moneda nacional, el aumento vertiginoso del coste de la vida y la falta de libertades básicas han creado unas condiciones insoportables. La represión, las detenciones, los secuestros y la violencia contra cualquiera que se atreva a criticar al régimen se han convertido en algo habitual.
Estas condiciones han dado lugar a manifestaciones y protestas que comenzaron hace tres noches en Teherán y que desde entonces se han extendido a muchos barrios, así como a ciudades como Karaj, la isla de Qeshm, Hamadan, Kerman, Alborz y otras. Las tiendas y los mercados han cerrado en solidaridad con los manifestantes y se han sumado al movimiento.
La sociedad iraní tiene características específicas que dan forma a estos levantamientos. Una gran parte de la población es joven y, en su mayoría, desempleada. El país ha estado gobernado durante más de cuatro décadas por un régimen clerical dictatorial. Al mismo tiempo, existe una clase trabajadora consciente y con experiencia en muchos sectores, especialmente en el del petróleo y el gas. Décadas de represión y organizaciones políticas fallidas han dejado a la población profundamente desilusionada, pero también con experiencia.
Lo que está ocurriendo hoy es una continuación de levantamientos anteriores, como las protestas estudiantiles de 1999 y 2003, el Movimiento Verde de 2009-2010, las protestas generales y huelgas de 2018-2019, las protestas por el precio del combustible de 2019-2020 y el movimiento de las mujeres (“Mujer, Vida, Libertad” / “Jin Jîyan Azadî”).
Las manifestaciones actuales, que comenzaron el 27 de diciembre, tienen un desenlace incierto. Están siendo reprimidas con extrema dureza, incluyendo disparos con munición real, detenciones, asesinatos y secuestros.
Tras todas estas dolorosas pero valiosas experiencias, existe la esperanza de que la gente se organice en barrios, calles, escuelas y lugares de trabajo a través de grupos horizontales y no jerárquicos. Mediante la formación de asambleas vecinales y, posteriormente, asambleas municipales, la gente puede tomar decisiones colectivas y emprender acciones directas a través de una auténtica democracia directa.
Zaher Baher
Zaher Baher nació en 1952 en el Kurdistán iraquí y llegó al Reino Unido en 1986. Abandonó la religión a los 13 años y se involucró activamente en la política marxista-leninista. Desde 2003, se considera anarquista. Ha escrito dos libros, traducido más de ocho libros y folletos al kurdo y publicado cientos de artículos en kurdo e inglés. Participa activamente en KAF, Haringey Solidarity Group y Rebel City.
Publicación original (en inglés): https://organisemagazine.org.uk/2025/12/31/demonstrations-and-protests-in-iran/
Las manifestaciones y protestas continúan en Irán
Las protestas iraníes se han extendido a casi 30 ciudades y pueblos en su quinto día. Mientras tanto, la gendarmería y la Guardia Revolucionaria han respondido con brutalidad y continúan reprimiendo a los manifestantes mediante asesinatos, detenciones y secuestros.
No hay cifras exactas y nadie sabe cuántas personas han muerto o resultado heridas, detenidas o secuestradas. Sin embargo, lo que está claro es que la gente ha ido más allá de las manifestaciones y protestas, y el movimiento se ha convertido en un levantamiento. Del mismo modo, sus reivindicaciones cotidianas sobre el aumento del coste de los productos básicos se han transformado en reivindicaciones políticas, reflejadas en consignas como «Abajo el régimen», «Fuera, fuera, dictadores», «Mujeres, vida, libertad» y muchas otras.
Mientras tanto, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, afirma que está tratando de dialogar pacíficamente con los manifestantes, diciendo que está «escuchando sus demandas, resolviendo sus problemas y queriendo reunirse con sus representantes y hablar con ellos». Sin embargo, como dijo Farhad, un estudiante universitario cuyo nombre no es real, «sólo un tonto les creería. Si quieren escucharnos, ¿por qué nos matan en las calles? ¿Por qué no liberan a lxs presxs? ¿Por qué no cambian la vida de la gente?».
Entre algunxs iraníes e iraquíes se está llevando a cabo una amplia lectura y análisis de la situación actual, en su mayor parte pesimista, que incluso sugiere que el resultado podría ser peor. Estas opiniones suelen justificarse con ejemplos de años anteriores, como Irak, Egipto, Libia y Siria. Además, algunxs izquierdistas y marxistas sostienen que cambiar un régimen por otro no mejorará la vida de lxs trabajadorxs.
Por supuesto, al igual que los levantamientos son impredecibles, sus resultados no seguirán necesariamente nuestros planes, deseos u objetivos. Lo que está claro es que nadie puede detener el curso de la historia y que los cambios a menudo se producen más allá de nuestra voluntad.
Si el levantamiento iraní tiene éxito, creo que se producirán cambios importantes no sólo en Irán, sino también en toda la región.
En primer lugar, restaurará la voluntad y la confianza de las personas en sí mismas. Cuando sean capaces de cambiar un régimen que ha estado en el poder durante 47 años y ha controlado todos los aspectos de la vida, podrán cambiar más fácilmente a lxs futurxs gobernantes. El pueblo de Irán adquirirá una valiosa experiencia que puede servir de ejemplo para todo el mundo, especialmente para la región.
En segundo lugar, los cambios en Irán sentarían las bases para el cambio en Irak, ya que en Irak se cree ampliamente que Irán domina y controla muchos aspectos del país y ha desviado grandes cantidades de dinero iraquí a Irán y a las fuerzas proiraníes.
En tercer lugar, la amenaza de ataques israelíes y estadounidenses contra Irán desaparecería, aunque sólo fuera temporalmente. Esto no sólo evitaría víctimas, sino que también restablecería un cierto grado de seguridad en la región durante un tiempo.
En cuarto lugar, las principales potencias chiitas y sunitas que se enfrentan entre sí se armarían mejor, lo que impulsaría a las empresas de armas y municiones de los países desarrollados. Esto también fomenta la formación de grupos armados en otros países para luchar entre sí y ser utilizados como representantes contra Israel y Estados Unidos. Con un cambio de régimen en Irán, estas tensiones se aliviarían en cierta medida, aunque sólo fuera temporalmente.
En quinto lugar, los partidos políticos dependientes de las autoridades iraníes perderían su apoyo logístico, ideológico, militar y financiero, lo que los dejaría debilitados.
En sexto lugar, se produciría un debilitamiento de los partidos nacionalistas y otros partidos autoritarios en Irán, lo que constituiría un avance muy positivo.
En séptimo lugar, los 47 años de experiencia de lxs iraníes con este régimen hacen menos probable que otro régimen religioso ocupe su lugar, lo que conduciría a mejoras significativas en la situación de las mujeres en Irán.
En octavo lugar, está claro que las manifestaciones y los levantamientos siempre están motivados por necesidades básicas, el aumento de los precios y la falta de libertad, y no por objetivos lejanos como los que persiguen los izquierdistas y marxistas que aspiran a establecer un gobierno obrero o una dictadura del proletariado. Debemos comprender que la gente da prioridad al acceso seguro a los alimentos y a las necesidades básicas por encima de las grandilocuentes consignas de los partidos y organizaciones autoritarios. Las personas que pasan hambre, carecen de atención médica o no pueden enviar a sus hijxs a la escuela no pueden esperar a un mejor gobierno obrero o proletario; necesitan soluciones inmediatas.
Sin duda, los puntos anteriores son los principales aspectos positivos de un cambio en el régimen de los mulás en Irán. Hay muchos otros beneficios que no es necesario discutir aquí. Al mismo tiempo, el levantamiento podría ser silenciado o reprimido, ya sea mediante el control de los partidos políticos, lo cual es poco probable, o mediante la negociación de las autoridades con unxs pocxs manifestantes elegidxs como enviadxs, en lugar de elegir delegadxs a través de reuniones masivas y democracia directa. Otro peligro importante es la participación de lxs líderes estadounidenses, europexs, rusxs e israelíes, que han influido mucho en la cobertura mediática y han apoyado abiertamente a lxs manifestantes.
En mi opinión, y en la de muchxs otrxs, el éxito de este levantamiento sería muy positivo. El pueblo iraní es muy consciente y tiene mucha experiencia, ya que lxs trabajadorxs y lxs ciudadanxs se organizaron durante la llamada revolución de 1978-1979, y ahora pueden actuar con aún más experiencia, tanto en Irán como a nivel mundial. Pueden tomar decisiones importantes por sí mismxs a través de asambleas no jerárquicas en los lugares de trabajo, las universidades, las calles y los barrios, practicando la democracia directa. Juntxs, pueden aplicar estas decisiones, trabajar colectivamente y crear cooperativas para gestionar y mejorar sus propias vidas.
Hacer esto es necesario, y la vida demuestra que las comunidades socialistas o anarquistas, ya sean pequeñas o grandes, pueden crearse y servir de ejemplo para otros lugares y regiones.
Esperemos que las personas que lideran el levantamiento en Irán estén dando estos pasos.
Zaher Baher, 01/01/2026