En cualquier lugar en donde existe una lucha dinámica contra el estado y el capitalismo, hay algún grado de represión. El capitalismo sabe muy bien cómo proteger sus intereses, y ésto le lleva a apuntar y a erradicar a aquéllo que desafía su dominio. Aunque continuamos con nuestra lucha diaria contra este monstruo, también luchamos para asegurarnos de que nuestrxs amigxs y compañerxs que han sido apresadxs por el estado no sean olvidadxs; que sean tenidas en mente sus necesidades materiales y emocionales, y que permanezcan conectadxs con los movimientos de los que han sido arrancadxs por la fuerza.
El año pasado, como un pequeño gesto respecto a esto, el 11 de junio se convocaba un día anual de solidaridad con nuestros dos compañerxs anarquistas que más tiempo llevan en prisión, Marie Mason y Eric McDavid. Aunque nos damos cuenta de que muchxs de nosotrxs no tienen tiempo libre ni recursos para dedicar a organizarnos por los presos que existen primariamente en el contexto de los Estados Unidos, esperamos que sus nombres y historias, así como las lecciones que se aprendieron a raíz de sus casos, puedan ser conocidas en todas partes. En nuestras acciones y solidaridad, deseamos dibujar las conexiones entre los casos de Marie y de Eric y de aquéllxs compas anarquistas presxs por todo el mundo que viven de primera mano estas tendencias alarmantes de largas condenas y de creciente represión. Esto es un llamamiento preliminar dirigido a todxs aquéllxs que quieren luchar contra esta sociedad-prisión para que el 11 de junio pase a la acción en solidaridad con Eric, Marie y todxs lxs presxs anarquistas.
Los casos de Marie y de Eric parecen fundamentalmente diferentes en un primer vistazo. Queremos conectarlos en el contexto del 11 de junio, no sólo porque tienen condenas similares y el hecho es que ambos permanecen increíblemente fuertes de cara a este intenso acoso, si no también para subrayar y analizar la multifacética estrategia represiva del gobierno de EE.UU.
Marie Mason fue detenida en 2009 después de más de 30 años de organización y acción tanto visible como clandestina. Estuvo envuelta en luchas medioambientales y laborales, editó muchas publicaciones radicales, y estaba implicada en proyectos por los derechos del agua, anti-infraestructuras y anti-tala de bosques y contra otros proyectos de desarrollo en el Medio Oeste de los Estados Unidos. Ella ya había estado sujeta al acoso del FBI cuando estuvo acusada de algunos sabotajes del Earth Liberation Front (ELF) que tuvieron lugar en 1999 y 2000. Su acusación fue solamente posible debido a la colaboración de su exmarido, Frank Ambrose, con el FBI. Debido a los contínuos gastos, presión y amenazas de una cadena perpetua en la cárcel, llevó a cabo una actitud no cooperativa que llevó a que le pidieran una
condena de 15-20 años. Citando sus acciones y su negativa a colaborar, el Estado cumplió su palabra y la condenó a casi 23 años. Desde que está encarcelada, ha sufrido de problemas de salud y ha tenido muchas dificultades para acceder a comida vegana, ha sido constantemente acosada y amenazada y se la ha recolocado en una prisión de Texas, a unos 2000 km de su familia, (lo que es aproximadamente la distancia entre Barcelona y Berlín). Está actualmente presa en la unidad especial “médica”, su correspondencia con el mundo exterior está extremadamente controlada; sus condiciones pueden ser las equivalentes con las de la Communications Management Unit en los EE.UU. o las de las unidades FIES en España. Algunos de sus partidarixs y su familia están tratando de emplear medios legales para reducir su condena, pero los trámites judiciales parecen estar cuidadosamente agotados en este momento.
Eric McDavid, por otro lado, es un joven anarquista que fue detenido sin cometer ninguna acción excepto un delito de opinón. En 2005 era amigo de una chica joven llamada Anna, que aparentemente compartía su pasión por su defensa activa del medio-ambiente. Sin embargo, Anna, era en realidad una informadora del gobierno que había recibido $65.000 por infiltrarse en las escenas anarquista y ecologista radical para cazar gente. Anna presionó fuertemente a Eric y a dos amigos, Laure y Zachary, para que pasasen a la acción, e incluso llegó a pagar el alquiler de un refugio en los bosques donde practicaron cómo hacer bombas. El refugio estaba lleno de dispositivos de grabación y de cámaras, y estaba pagado por el FBI, que también pagaba el transporte, los materiales de las bombas y que incluso proporcionaba recetas para fabricar bombas. Cuando el gobierno creyó que habían recopilado suficiente información, llegaron y detuvieron a Eric, Lauren y Zach. En este momento no se habían llevado a cabo acciones. Lauren y Zach, bajo presión del estado y de sus familias, colaboraron con el gobierno, pero Eric permaneció fuerte y no lo hizo. Su caso pasó a juicio y fue condenado a una sentencia de 20 años. Aunque los juristas en el juicio reconocieron más tarde que no comprendían el caso y que no creían que el juicio había sido justo, todas las apelaciones de Eric han fallado.
Estas dos condenas son solo una pequeña parte de un plan mayor de represión por parte del gobierno americano que los anarquistas conocen como la “Green Scare”, en alusión a la Red Scare de los años 1950s en la que los comunistas en los Estados Unidos fueron acosados, metidos en listas negras y deportados. Lxs activistas eco-anarquistas y de los derechos de los animales en los EE.UU. han afrontado una forma similar de acoso coordinado desde el 2001, cuando era la amenaza de terrorismo doméstico Nº1 en los Estados Unidos a pesar de que su acción nunca había dañado ni humanos ni animales. En 2005, la operación gubernamental “backfire” desarticuló completamente el movimiento clandestino ELF
en el noroeste de los EE.UU. y en consecuencia Eric, Marie y otros eran objetivo por diferentes: el primero para destruir totalmente el ELF en los Estados Unidos, y el segundo para impulsar una cultura de miedo y obediencia. El estado desafortunadamente ha tenido bastante éxito en esta tarea gracias a tácticas como la vigilancia intensiva, la infiltración y usos inteligentes de la ley como la AETA (Animal Enterprise Terrorism Act, una ley que convierte en terrorismo el causar impactos financieros a los negocios que se benefician de la explotación animal), así como mediante leyes contra el crimen organizado y acusaciones de conspiración.
No estamos animando a la solidaridad con las condenas largas porque creamos en la posibilidad de una condena razonable para unx presx (aunque las condenas de tanto Marie como de Eric, de más de 20 años exceden con mucho lo normal para sus supuestos delitos). Nos estamos centrando en lo largo de sus condenas porque, cualquiera que sea la circunstancia de la detención, el gobierno utiliza estas condenas largas para enviar un mensaje, y para asustar a los círculos que les rodean. Al encerrar a Eric y a Marie durante décadas, el estado quiere borrarlos. Si, mínimamente, una vez al año, los nombres de nuestrxs compañerxs son gritados desde los tejados y escritos en las paredes de nuestros enemigos no habrán tenido un éxito total en esta siniestra tarea. Por supuesto que recordamos la ausencia de nuestrxs compas día a día, pero esperamos que este día anual de solidaridad pueda ser un punto de partida para tenerlos en mente en un número mayor de gente con más regularidad.
El año pasado tuvieron lugar eventos y acciones en más de 30 ciudades de los Estados Unidos e internacionalmente. Nos impresionaron las expresiones de solidaridad desde ruidosas manifestaciones y eventos de los Estados Unidos hasta cenadores para recaudad fondos en Israel, y acciones de sabotaje en sitios tan lejanos como Rusia y Perú. (Hay disponible un dossier de las acciones del año pasado, así como información y materia para este año en: http://june11.org).
Ha pasado ya el apogeo del ELF en los Estados Unidos. Nos estamos moviendo hacia un periodo dinámico de un creciente antagonismo social, y necesitamos asegurarnos que presxs como Marie y Eric no se quedan atrás o son olvidadxs. La soldaridad con ellxs no debiera ser relegada a lxs especialistas del apoyo a presxs o a aquellxs que les conocían personalmente: su ausencia es importante para todxs nosotrxs, y el apoyo hacia ellxs debería ser generalizado. La lucha para liberar a Marie, Eric y a otrxs es la lucha contra la sociedad que no sólo crea y mantiene las prisiones, sino que también realiza la devastación medioambiental contra la que rabiaron Marie y Eric.
A lxs demás compas que afrontan o cumplen largas condenas: enviamos un cálido saludo a Eat y a Billy, en juicio en Indonesia por actos de sabotaje; a lxs miembros de las Células de la Conspiración del Fuego y de Lucha Revolucionaria en Grecia; Billy, Costas y Silvia en Suiza; Tortuga, Freddy, Marcelo y Juan en
Chile y a todxs aquéllxs implicadxs en el Caso Bombas; a todxs lxs acusados no cooperativos de la Green Scare en los Estados Unidos, algunos de los cuales están a punto de ser puestxs en libertad: Daniel McGowan, Sadie, Exile, Jonathan Paul y el recién re-apresado Justin Solondz. Esta es una pequeña muestra de casos, pero desgraciadamente podríamos hacerla mucho más larga. No tenemos una definición de lo que podría significar una “condena larga” – cada momento que el estado nos roba a nuestros seres queridos es ya demasiado largo.
Organizad un evento o acción el 11 de junio, este año y todos los años. Luchemos juntas por la destrucción de esta sociedad-prisión y ayudemos a recordar a nuestrxs compañerxs que nunca estarán solxs!!

http://www.alasbarricadas.org

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