banqueros 1bCuando terminó la dictadura asesina y liberticida del general Franco (apo- yada, por cierto, por todos los poderes fácticos y oligárquicos del estado español), los sectores que habían aupado y sostenido en el poder a ese personaje, contando con la alianza de la izquierda institu- cional, llevaron al país hacia un régimen de monarquía parlamentaria, supuestamente homologable al que tenían los países del denominado “Mundo Occidental”: íbamos a vivir en un país feliz, con derechos y libertades.
Sin embargo, la cruda realidad se impuso. Y vimos como todo era una milonga. Envuelto todo en un barniz de supuesta libertad para hablar y votar, con absolutamente todos los gobiernos habidos desde entonces (de la UCD, del PSOE y del PP), el pueblo que habita lo que se llama España no ha hecho más que perder los derechos, la capacidad económica y la dignidad conquistados a lo largo de más de 150 años a base de luchas que costaron sudores, disgustos, cárcel, exilio, torturas y muertes. Los gobiernos de este régimen acabaron en buena medida, además, con la capacidad de respuesta combativa de las clases populares, imponiendo leyes restrictivas y que legalizaban la opresión y la explotación.
Todo fue un engaño…: en realidad, el único “derecho” que dejaron fue el de poder votar en unas elecciones que no valen para nada y que suponen otra mentira en la que basan su dominación los sectores poderosos de este Estado.
Así, hasta hoy, que nos encontramos con un régimen descompuesto y con los pies de barro. Su grado de podredumbre ha llegado al punto de la exasperación: absolutamente todas las instituciones en las que se asienta este sistema están corrompidas. El robo, legal o ilegal, es constante por parte de quienes detentan el poder político y económico. Los poderosos ya no se cortan, porque todos ellos saben que no les va a pasar nada, que la cárcel es para los pobres y que, en último término, sus poltronas están defendidas por la policía y el ejército. Los aristócratas, los banqueros y los empresarios a robar, que es lo suyo, y la casta política, envilecida, los imita todo lo mejor que puede, ayudándoles en su expolio (ahí tenemos, por poner unos pocos ejemplos, los casos Urdangarín-Casa Real, Bankia-Rato, Díaz Ferrán, Arturo Fernández, Gürtel-Bárcenas…, los cientos de miles de millones de euros entregados por el Estado a la banca, la inmensidad de corruptelas político-empresariales, etc., etc., etc.). Y, mientras, nosotros aguantando sus reformas laborales y sus privatizaciones que los enriquecen aún más, el boato y despilfarro de sus fiestas y comilonas, sus medidas antiobreras que defienden diciendo ¡que no hay dinero en el país!: otro insulto más…
El atropello al pueblo trabajador es inmenso y está alcanzando cotas insoportables para decenas de millones de personas. Nos han convertido en autómatas a los que hay que exprimir para que ellos sigan manteniendo sus lujos y vicios… Y muchas personas nos preguntamos: ¿QUÉ PODEMOS HACER?
Desde el anarquismo social y organizado tenemos algunas ideas:
-Ni un voto para los políticos y similares.
-Sacar nuestro dinero de sus bancos.
-Organizar colectivos autogestionados de productores y consumidores.
-Participar en las movilizaciones que defiendan la verdad y nuestros derechos desde la igualdad, la libertad y la solidaridad plenas.
-Insumisión y desobediencia a todas sus leyes y decretos injustos.
-No aceptar ni un despido ni un desalojo más.
-Oposición frontal al despojo organizado y la degradación de nuestras condiciones de vida y de trabajo.
-Utilizar la huelga y el boicot como instrumentos de defensa y ataque.
-Tomar lo que es nuestro, que, en realidad, es todo.
-Aglutinarnos en torno a grupos y organizaciones horizontales, sin jerarquías, donde el poder de unos sobre otros no exista, y que no reciban dinero del Estado ni de los capitalistas.
…Y, desde ahí, podremos ir recuperando la dignidad como pueblo y caminando hacia la revolución
social e integral que transforme esta sociedad corrompida en otra de seres libres e iguales.
Grupo TIERRA (Federación Anarquista Ibérica)

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