anarkia 2

En principio, me gustaría aclarar a los que están interesados en el tema algunas cosas que no se comprenden del movimiento anarquista, por la mala prensa y la persecución que existe hacia nosotros. Se ha logrado confundir a las personas acerca de lo que es el anarquismo. La intención de esto es que la gente no se adhiera al movimiento, por tener una imagen falsa o distorsionada de nuestra propuesta libertaria.

INTRODUCCION

suena obvio. Pero lo digo para que te des cuenta de que los que hacen eso, bajo la misma lógica, también tienen interés en que no seas anarquista. Para lograrlo, se valen de mentiras, malas interpretaciones y, sobre todo, del ocultamiento de información. Si hay cien cosas buenas para decir de alguien, pero dicen veinte malas y diecinueve son falsas, la conclusión es que no están tratando de ser justos.
Puede ser que algunas veces lo hagan de ignorantes, pero es curioso que siempre te critiquen por cosas que no promovés y que no sos, y que nadie salga a aclarar que son mentiras. ¿Qué se puede pensar?
Otra cosa que hacen es no hablar del anarquismo, aunque saben que fue muy importante en la lucha obrera y en el logro de beneficios para el trabajador. Sobre las ideas capitalistas y hasta marxistas, te hablan hasta cansarse. Sobre la anarquía no hablan, pero hay mucho que decir, sobre lo que se logró gracias a gente anarquista y sobre las ideas mismas. Es llamativo que no se hable de algo tan importante. ¿Qué es eso, sino un intento de tapar las cosas con la indiferencia? Total, saben que los anarquistas no tenemos un canal y no podremos difundir nuestra verdad al mismo ritmo que ellos esparcen sus rumores y chismes.
Los anarquistas escriben pero todo se mantiene bajo perfil, porque se restringe la oposición al Estado. Imaginense que hay gente interesada en que no se divulgue nuestro punto de vista. Si llegamos a tener influencia, se nos mata, encarcela o lo que sea necesario para sacarnos de en medio. Todos sabemos que el fascismo es el as de espada de los capitalistas. Cada vez que ven amenazado su poder por el fervor del proletariado y las ideas opuestas al poder, instalan una dictadura y asesinan a las personas más revolucionarias, como para que la gente vuelva a ser
dócil. No hace falta llegar tan lejos, en general, pero se ha hecho.
Aunque no digamos nada malo, al poder le molesta cuando se habla del bien de la gente común, de la libertad, de un nuevo sistema, de una igualdad de oportunidades real, de proyectos sobre eso. Un anarquista es una persona que desea el bien de las personas en general, sin distinciones, y que desea hacer algo al respecto. Nosotros no tenemos una libertad de expresión reconocida, porque señalamos la trampa del sistema de gobierno. Sin embargo, el que quiera razones, la verdad es que el sistema mismo va contra las garantías que profesa la Constitución.
Por lo tanto, si un sistema es ilegal según su misma ley, ¿qué le queda para el que no la dictó ni la eligió?

DECALOGO MITICO
Veamos algunas de las falsas creencias comunes y lo que es real al respecto.

FALSA CREENCIA Nº 1: El anarquismo promueve la violencia.
Se dice que los anarquistas se la pasan tirando bombas y matando gente. En primer lugar, simplemente no es cierto que haya una cantidad importante de anarquistas que elijan esos métodos. La mayoría son pacifistas. En segundo lugar, habría que ver el contexto social en el que se dan esta clase de hechos, porque muchas veces los gobernantes ejercen una violencia muy indignante hacia la gente, y es comprensible que alguna persona se rebele y cometa acciones descabelladas. En tercer lugar, en todos los grupos políticos hubo acciones violentas y la gente sigue apoyándolos, ya que entiende la diferencia entre actos aislados y el espíritu mismo del movimiento. ¿Por qué se hace hincapié con los anarquistas sobre algo que se perdona fácilmente en los partidarios de otras facciones políticas?
FALSA CREENCIA Nº 2: El anarquismo no tuvo mucha importancia.
La verdad es que a lo largo de los siglos, desde que se formó el capitalismo, las ideas anárquicas y la lucha de los anarquistas por conquistar los derechos laborales han tenido una gran importancia. Vale referirnos al incidente de Haymarket o revuelta de Haymarket (los mártires de Chicago, por los cuales se conmemora el 1º de mayo el Día Internacional de los Trabajadores, excepto en EE. UU. y Canadá).
FALSA CREENCIA Nº 3: Los anarquistas no son comunistas.
Los anarquistas sí pueden ser comunistas. El malentendido es porque no hay una comprensión correcta de la palabra “comunismo”. La mayoría está pensando en el marxismo-leninismo y en la “dictadura del proletariado” propuesta por Marx, pero esta palabra sólo significa que los medios de producción, transporte y todo lo que sea importante va a estar en manos de todos. En la versión marxista, el Estado lo administra; los anarquistas no creen el Estado y esto hace que sea distinto. La administración va por cuenta de la gente (lo normal es que se busque una organización por gremio). A esta forma de anarquismo, que no es la única, se la llama anarcocomunismo o comunismo libertario.
FALSA CREENCIA Nº 4: Los anarquistas son individualistas.
Pueden serlo, pero no es necesario que lo sean. El anarquismo individualista o anarcoindividualismo resalta la libertad individual, como principio de la libertad colectiva (donde cada una de las personas individualmente ejerce su libertad y responsabilidad ante sus pares, sin ninguna clase de coerción y autoridad). Por otra parte, también existen los anarcocomunistas o comunistas libertarios, que profesan la cooperación comunitaria.
FALSA CREENCIA Nº 5: El anarquismo es sólo una moda.
Como ya se mencionó, el anarquismo tiene siglos de lucha y es un movimiento importante. Hay adolescentes que lo usan como algo emblemático de su liberación juvenil, justamente porque el valor de una persona es resaltado entre los anarquistas. Pero sinceramente sería muy superficial el que lo quiera comparar con una moda.
FALSA CREENCIA Nº 6: El anarquismo es imposible de llevar a la realidad.
Con frecuencia, se nos tacha de “idealistas”. Se nos dice que nuestras ideas son bonitas, pero que no se pueden realizar. Teniendo en cuenta la naturaleza humana y las posibilidades materiales, el planteo sí que es posible. Sobre todo, en lo que no se cree es en la humanidad, pero esto es porque los capitalistas asocian al género humano los rasgos propios de su sociedad.
Se espera que la gente sea igual en un regimen humanista que ante uno inhumano.
Dicen, por ejemplo, que no pensamos en nuestro prójimo sino para aprovecharnos, pero hay gente que piensa en los demás y todos podemos mencionar a algunos de entre nuestros conocidos. Se pretende que esas personas igual son egoístas, con tal de volver egoísta a todo el mundo… Es una excusa, porque sus acciones son distintas que las de alguien egoísta y ésa es una importante diferencia que no se puede pasar por alto. Todos tenemos un interés propio, pero normalmente también pensamos en los demás. Somos una especie social. El desafio es confiar en el otro y aprender a cooperar.
Lo dificil es que se dé cuenta de eso un trabajador capitalista, que recibe desde pequeño una programación capitalista (la escuela, la televisión, la iglesia, los padres). Le enseñan a competir y se ve obligado a entrar en este juego para subsistir. Le dicen que cada uno es responsable de su suerte, como si el entorno no tuviera la menor influencia sobre uno. Si mira todo desde esta perspectiva, la impuesta, ¿cómo pretende saber qué dará y qué no el anarquismo? Pensar como capitalista es apoyar y sostener el capitalismo. La estrechez de miras es natural en todas las sociedades, pero no es buena. Dejame recordarte cuanta gente se quemó y se asesinó por cosas que después se admitieron y se practicaron. Permiteme que te señale que nuestros antepasados probablemente no hubiesen creído a alguien que les dijera que se podría volar algún día.
En otras palabras, la sociedad que proponemos los anarquistas es posible pero hay que ganársela.
FALSA CREENCIA Nº 7: Es imposible vivir sin un Estado.
Esta es una cuestión muy importante, ya que el anarquismo propone que no haya un Estado. Si fuese verdad que una sociedad no puede existir sin un Estado, sería cierto que el anarquismo es impracticable. Lo primero que habría que aclarar es que los anarquistas no negamos la necesidad de organizarnos. Estamos en contra de la creación de jerarquías, de que alguien decida por los demás, que su opinión se considere más válida que la del otro en vez de considerarse igual, sólo porque tiene un cargo. Nosotros creemos en la democracia, pero en una democracia de verdad, donde todos deciden.
En la actualidad, vivimos en un capitalismo democrático, que no es lo mismo que una democracia. Es lo más cercano a la democracia que se puede estar en el capitalismo o lo más que puede aparentar el mismo ser democrático. La verdad es que, aunque en el papel seamos iguales, sabemos que no se nos considera así en la realidad. La patronal se abusa de sus empleados. Eso es desigualdad. Los gobernantes pueden decidir por nosotros sin preguntarnos… y lo hacen. Eso es desigualdad. Aunque se postula que somos libres de hacer lo que queramos, la economía no nos favorece lo suficiente para que este derecho sea realizable (la
libertad capitalista no se puede llevar a la práctica). Eso es desigualdad. Nos podemos esforzar toda la vida y tener la peor parte, mientras que otro que haga menos acumule grandes riquezas.
Eso es desigualdad. Los jueces obran distinto, según nuestra posición social. Eso es desigualdad. El sistema es corrupto y siempre está del lado del que más tiene. Eso es desigualdad.
Hay quienes plantean que es la calidad moral de las personas lo que hace que el sistema sea corrupto. Pero, después de varios siglos de vivir en el regimen capitalista, debemos concluir que por algo es que nunca hay una buena calidad. Los capitalistas afirman que ese algo es la naturaleza humana. Hay personas que pensamos otra cosa: que el capitalismo pone en manos de algunos más riquezas y protege esa desigualdad (la policía no se suele poner de parte de los huelguistas, por ejemplo). La corrupción es parte del sistema, nada más que no lo dicen directamente, pero es la consecuencia obvia. Si alguien tiene más dinero, en este mundo en el que todo se mide por la plata, tiene más poder e influencia. Si alguien tiene más poder e influencia, puede lograr que otras personas se pongan de su parte, comprándolos, y puede pagar el sabotaje o la muerte de los que se opongan, si llegaran a ocupar cargos públicos. También, puede conseguir que se propaguen sus ideas, pagándole a los medios por decir lo que ellos quieren, puede influir en las leyes que se aprobarán, modificarán y eliminarán, pueden favorecer la educación que desean que se le dé a la gente pobre, pueden destruir a la competencia mercantil más pequeña, monopolizar ciertos servicios esenciales y otras tantas cosas.
La realidad, si quieren verla, es que darle poder a alguien sólo favorece el abuso. Además, ¿de quiénes depende nuestro bienestar? ¿Del trabajo de los obreros o de una camarilla que se rasca la panza? La verdad es que el único poder real y sólido es el económico y la economía nace de las manos del que trabaja. Sin el trabajo obrero y campesino, no podríamos vivir. Sin el trabajo del empresario, del gobernante, del legislador, del policía, del juez, el mundo podría seguir girando tranquilamente. ¿Para qué pagarle a otros para que decidan por uno y, encima, en contra de uno? Con una mano en el corazón, diganme si esas funciones que mencioné no favorecen casi sin excepción a los ricos y a los que están en puestos influyentes, en contra de los pobres.
También, se plantea la necesidad de una seguridad. Suena irónico, porque la indiferencia ante los males sociales, propia del capitalismo, es la que estimula gran parte del crimen. Los empresarios cometen irregularidades contra nosotros, como empleados y como consumidores.
Pueden robarnos en el sueldo, hablarnos de su producto de forma engañosa (que es de regalo cuando te lo cobran), mentir sobre la cantidad consumida y fallar en un servicio de primera necesidad. Esto es legal. Ahora, si nosotros queremos seguir esa lógica, somos ladrones y estafadores. Si alguien adinerado mata, siempre se salva de la cárcel o tiene una pena mínima, que la cumple en el domicilio, o bien es declarado inocente aunque no lo sea. Cuando hay una protesta, ¿se va la policía al lado de los trabajadores o se pone contra ellos? Es solamente un ejemplo, pero lo dice todo. Fijense que es la regla también para las otras cosas.
La trata de blancas y el narcotráfico son males propios del capitalismo (y de sistemas similares, donde exista el abuso de poder). Sin el apoyo político y policial, no se podrían dar. Si los consumidores saben dónde encontrar los prostíbulos y las drogas, ¿como no lo va a saber la policía y cualquier político interesado en solucionar esos problemas? La verdad es que no les importa en lo más mínimo resolverlo. ¿Qué seguridad real te dan? Esperar eso de la clase política sí que es un idealismo, porque hay sobrada experiencia de que, llegue quien llegue al poder, mantendrán el negocio. Debes entender que hay discriminación y elitismo. Los poderosos pueden hacer lo que le parezca con los pobres. Eso es lo que dicta el capitalismo, el cual es un sistema basado en la desigualdad, tanto por sus implicaciones teóricas como por la experiencia práctica. ¿Quieres que sea realista? Muy bien. Votes a quien votes y salga electo quien salga electo, van a mantener el sistema como está, a favor del capitalista y sus servidores de la casta elevada. “Gobernar” no significa para ellos que todos estemos bien, sino “mantenernos en nuestro lugar”, es decir, en la ignorancia y sin poder ni organización.
No te creas el circo que montan los políticos. ¿Sabías que ellos vienen a ser los encargados de distraernos? Por eso, te hablan de solucionar las cosas. No es que lo van a hacer, es que quieren que tengas la esperanza en este modelo injusto, para que se mantenga. Todo lo demás es idealismo, te dicen, sólo la convicción de que un sistema fallado desde nacimiento te va a dar lo que nunca te dio es realista. Los anarquistas no queremos quedarnos con el poder, lo que buscamos es que nadie tenga más poder que los demás, porque sabemos que lo único que necesitamos para vivir bien es trabajar juntos.
FALSA CREENCIA Nº 8: En el regimen anarquista, todo sería un caos.
Las personas tienden a definir que, sin la ley y el orden capitalistas o aunque sea socialistas, todo sería terrible. Es triste, porque eso significa que no creen en el género humano. Como personas, no somos tan malos. Ten en cuenta que vivimos en un sistema corrupto y desigual, injusto por naturaleza, que favorece la maldad de parte del que tiene más dinero e influencia. Si esto no te parece un caos, me asombra. Si reconoces que lo es y, por eso, perdiste ya la esperanza de algo mejor, te quiero invitar a que reflexiones sobre esa actitud. No quiere decir que sea fácil, pero hay muchos que queremos ese algo del que estamos hablando. El poder
principal procede del trabajo. Si te das cuenta de que no tienes por qué seguir creyendo en un sistema que no te da nada, tanto mejor. Aunque hoy no cambiara el mundo, estamos un paso más adelante.
Te hago una pregunta, ¿te gustaría matar y robar? Quiero decir: si no hubiese una ley, ¿lo primero que harías sería salir y cortarle la garganta a alguien, para quedarte con sus pertenencias? En mi caso, no es así, y esto se repite con muchas personas. No matamos no solamente porque vamos a ir a la cárcel, sino porque no estamos de acuerdo con quitarle la vida a cualquiera que se nos cruza, por empatía, por una causa social. La verdad es que la impunidad es más propia del capitalismo. En una anarquía, todos somos iguales y no nos gustaría que alguien ande robando y matando. No hace falta ninguna ley. Tendríamos cuidado y, si alguien se pasa de listo, que tenga cuidado él también. Es tan simple como eso. Habría menos crimen, no más, porque la gente no tendría que deprimirse o resentirse por vivir en un sistema de mierda.
Tendría lo que necesita y no habría motivo para dedicarse al delito, salvo casos especiales.
FALSA CREENCIA Nº 9: La vagancia sobraría en una anarquía.
¿No se llenaría de vagos, si no hay jefe? ¿Qué garantía hay de que la gente haga lo que tiene que hacer? La verdad es que la gente es perezosa porque trabaja en cosas que no les gusta o porque están desanimados con la poca compensación por su trabajo. Muchos empleadores se dieron cuenta de esto y tratan de hacer sentir que compensan al buen empleado, por un interés monetario más que humano. Una persona que se dedica a lo que quiere, lo hace bien, porque le gusta. Las otras personas también alentarían a alguien a colaborar. Sería lo natural, en una sociedad que se basa en la cooperación y no en acumular bienes innecesarios.
Además, hoy en día se le da trabajo a la menor cantidad de gente posible (porque eso hace que los costos sean menores y las ganancias mayores para la empresa). Se hacen jornadas largas, horas extras, lo que sea con tal de no contratar más empleados. La desocupación no es una casualidad, es un efecto lógico del capitalismo, que se viene dando desde la Revolución Industrial (investiga, si te queda alguna duda). Porque acá no interesa la satisfacción de la gente, sino de los que pueden comprar. Los que no tienen empleo no pueden pagar, porque no tienen con qué, a menos que sea el dinero de otro. Esto hace que se produzcan menos bienes esenciales de los que se consumirían. Incluso si hay excedentes, se guardan o se destruyen, no se regalan ni se venden a precio vil, por más que exista la necesidad. No es una preocupación del empleador que todos tengan un trabajo, sino que los números redondeen lo mejor posible.
Así que quiero devolverle esa crítica a los que la formulan, bajo el término de que los desocupados en el capitalismo están tan ociosos como los vagos imaginarios que ellos condenan. Y muchos pasan hambre, cosa que me inclina a pensar que no es por gusto ni por pereza, porque cualquiera preferiría trabajar antes que morirse de hambre.
FALSA CREENCIA Nº 10: Para llegar a la anarquía hay que derramar sangre.
Muchas personas creen que el anarquista promedio quiere fusilar a toda la burguesia y a la clase política. La verdad es que la mayoría no desea eso. Algunos, sí. Lo que se cree es que el capitalismo intentaría contrarrestar los logros transformadores, a través de la fuerza, como ha hecho tantas veces. Hay un temor al fascismo y al terror de Estado, pero no una inclinación a provocar el terror. El interés es estar preparados para defenderse.
El poder de los actualmente poderosos procede de la fe de los trabajadores en este sistema, porque de ellos depende la clase privilegiada. No se explicaría todo lo que hacen para que creamos en tonterías, si no fuese porque lo que digo es cierto. Es tan simple como que la gente deje de creer en este modelo, para que el capitalismo se derrumbe. Nadie defenderá cosas que no le convienen, a menos que piense que sí son un bien para él. Eso es lo que pasa: que a la gente la engañan y la gente sabe que es engañada, pero piensa que alguna vez las cosas van a mejorar o que el capitalismo es lo mejor que hay.
Sobre todo, quieren ver en la alternativa comunista (marxista) una prueba de que no es tan malo nuestro sistema. La verdad es que los dos sistemas son malos, porque engendran la desigualdad.
El comunismo ruso fue peor, porque instaló una dictadura, pero en medio del capitalismo también hay dictaduras, corrupción, genocidios y males sociales. Compararse con lo peor es una buena estrategia política, pero no un argumento válido para que sigamos manteniendo un modelo que no nos conviene. Los problemas hay que solucionarlos, no ignorarlos.
Nosotros proponemos una cosa, basados en el análisis de toda la experiencia que hay.
Deducimos que el poder es lo malo, que la gente que llega a una posición elevada se vuelve mezquina y codiciosa. Tienen miedo de terminar como los demás y se sienten orgullosos de tener poder sobre otros. Nunca saben cuando parar. Esas finalidades son vanas y no justifican todo el mal que causa el capitalismo. Realmente, el capitalismo reemplazó al absolutismo de la antigüedad todo lo que pudo, pero la gente cambia y la manera de hablarles también. Sin embargo, el punto principal es cómo somos tratados. Nosotros denunciamos la dependencia laboral, la esclavitud asalariada. No queremos ya ninguna clase de amo, ni uno de linaje divino, ni un adulador, ni un representante del proletariado. Nadie debe gobernar. La opinión de uno vale lo mismo que la de otro. Por lo menos, todos tenemos derecho a elegir cómo queremos vivir. Es lo justo.

CONCLUSIONES
Se postula entre los no anarquistas que el problema en el capitalismo es el gobernante de turno.
Si bien un buen gobernante podría, en teoría, gobernar por el pueblo, en la vida real tienen presiones y enemigos muy fuertes, más fuertes que ellos. Lo que se intenta hacer es globalizar el mundo y no lo digo por el comercio internacional. Fijense la cantidad de organizaciones internacionales que hay de cáracter global. Esto tiene que decirnos algo.
No es que la cooperación entre países sea mala, lo malo es que los “países” son algo abstracto.
Deberíamos decir “colaboración entre personas de las clases privilegiadas del mundo”. Nada bueno puede salir de esto para el trabajador y lo prueba el empeoramiento progresivo de la situación. Al parecer, los magnates sueñan con una clase que pueda vivir con menos recursos todavía y que sea dócil a cualquier cosa. No quieren eliminarnos, solamente controlarnos más, por cualquier medio. Establecer un gobierno mundial haría sentir más pequeña la influencia de cada hombre y se limarían las asperezas que hay a nivel internacional. El problema es que no todos los capitalistas piensan de la misma forma. Son tan humanos como nosotros, y tienen disputas, que impiden la formación de ese poder absoluto. Así que ellos se cuidan la espalda.
Esta gente nos considera herramientas de trabajo, pero los anarquistas no estamos de acuerdo en ser una herramienta. No queremos vivir para otro, deseamos trabajar por nuestro bien (y el de los demás, en el sentido de ayudar humanamente a alguien), algo que nada tiene que ver con el poder que deseamos abolir. La hipocresía del capitalista nos critica por cosas que ellos promueven y hacen y que nosotros no hacemos. En realidad, tienen los recursos necesarios para
montar toda una obra de teatro, fingiendo que los anarquistas honramos la idolatria del capital.
Así son los capitalistas. Que le vamos a hacer.
Nosotros mostramos al mundo la trampa del sistema, el ilusionismo del que se vale el capitalista para hacerte creer que el modelo que está a favor de él y en contra de los obreros y campesinos, en realidad es bueno hasta para estos últimos. Desde sus inicios, ellos le prometen a la gente que las cosas van a mejorar, cuando mejore la tecnología o algún cambio extraño ocurra. Las mismas manipulaciones financieras y políticas son una farsa. No te dicen las verdaderas causas de las guerras y las crisis. Te mienten en la cara. Y sus motivos son el negocio y el poder.
Ninguno de ellos desea cambiar esto, nadie que esté bien ubicado, pero les sirve para entretenerte, para distraerte, para darte esperanza. Si algo falla, pueden poner otro animador en el gobierno. Y si nos ponemos difíciles, alguna dictadura, sea del proletariado, de la raza suprema o del corporativismo.
Espero que las complicaciones para llegar a buen puerto no sean una excusa para no seguir adelante. Recuerda que te comenté que el poder está en nuestras manos, no en las de esos usurpadores. La ignorancia es lo único que mantiene este sistema. No quiere decir que no haya gente inteligente, porque la hay. Pero la confusión creada intencionalmente por las mentiras capitalistas, que deben ser muchas más que las que conocemos, hace que la gente se engañe sobre el carácter real del modelo vigente. No aceptes concesiones, sólo la anarquía nos dará lo que queremos. Si alguien queda en el poder, nos halagará mientras lo necesite. Cuando tenga unos cuantos seguidores, nos traicionará. Eso es lo que hacen siempre. Dan concesiones pequeñas y, después, gradualmente van corrompiéndolo todo. Recuerda: el capitalismo representa la desigualdad, que una persona posea tierras que no creó y que se apropie de máquinas que fabricamos entre todos y que son necesarias para todos. Robarán nuestro trabajo todo el tiempo que puedan, todo el tiempo que los dejemos.

Shanot Lemos

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