Untitled 1El 3 de agosto, varios anarquistas de La Haya, Holanda, y uno de otra localidad recibieron una notificación del Alcalde Van Aartsen prohibiendo durante dos meses el acceso a Schilderswijk, un céntrico barrio de clase obrera con mucha población inmigrante. El alcalde se apoya en la llamada “Ley del Fútbol”, utilizada por primera vez contra activistas políticos. En los últimos tiempos, los anarquistas de La Haya han tenido que lidiar con una fuerte represión, gran parte de ella proveniente directamente de la oficina del alcalde.Untitled 2
50.000 EUROS DE RECLAMACIÓN DE DAÑOS POR EL DESALOJO DE DE VLOEK
El 9 de septiembre de 2015, durante el desalojo del centro social De Vloek que llevaba okupado 13 años, fueron detenidas diez personas. Cinco de ellas permanecieron en prisión durante dos semanas después de haber sido acusadas de agredir a la policía. Varios meses después de su liberación, las diez personas que habían sido detenidas recibieron una carta del alcalde de La Haya con una reclamación de 50.000 euros por daños. Tras realizar investigaciones adicionales de los detalles de la cuantía de la demanda, era evidente que se basaba en gran medida en costos que no tenían nada que ver con el desalojo: eliminación de los contenedores llenos de escombros que supuestamente se utilizaron para hacer barricadas, vigilancia del terreno tras el desalojo (de Vloek fue demolido directamente después del desalojo) y limpieza de las pintadas de la calle (la calle no se limpió, pero se repavimentó unas pocas semanas después del desalojo de conformidad con el mantenimiento programado).
Esta enorme suma que no fue pagada, se ha traducido en una demanda que todavía está en curso. Una demanda por una cantidad tan alta no es frecuente, pero tampoco es algo nuevo. Anteriormente, después del desalojo de Ubica, una okupa de Utrecht, también se exigió una suma exorbitante como compensación. El castigo de los que se resisten no sólo se logra a través de penas de prisión; también tratan de arrojar al “culpable” a la ruina financiera. En este caso la motivación también fue el castigo a personas que resistieron a un desalojo: fue el VVD, partido político de van Aartsen, quien pidió al ayuntamiento de la ciudad que reclamara la totalidad del “daño”.

CERRANDO EL AUTONOMOOM CENTRUM
El alcalde, sin embargo no se detuvo en la reclamación por daños durante el desalojo de De Vloek. El Autonomoom Centrum (AC) también tuvo que pagar su precio. El AC fue desalojado de su ubicación¡ en el barrio Bezuidenhout donde llevaba más de cinco años. Posteriormente, tres edificios fueron okupados en Harstenhoekweg con el fin de continuar con las actividades del AC.
Untitled 3El alcalde, junto con el dueño de uno de los edificios edificio, intentó utilizar como argucia para desalojarlo el supuesto peligro del amianto. Una demanda, que el alcalde perdió, permitió que el edificio no fuera desalojado. Unos meses más tarde, llegó una carta diciendo que el alcalde pretende cerrar el edificio donde se encuentra el AC porque aloja una cafetería ilegal. Así es como el alcalde ha tratado de cerrar los lugares que son estructuralmente importante para el movimiento anarquista. El procedimiento para cerrar el AC está todavía en curso.
INSURRECCIÓN EN EL SCHILDERSWIJK
Untitled 4Cuando Mitch Henríquez fue asfixiado hasta la muerte por la policía en 2015, miles de personas en el barrio de Schilderswijk se levantaron contra la policía y el estado. Cientos de personas atacaron la comisaría y hubo cuatro noches de enfrentamientos con la policía. La insurrección fue una reacción esperada al último asesinato de la policía y todos los años de brutalidad racista de la policía en el barrio. Durante años, los anarquistas y antifascistas, que son la china en el zapato de la alcaldía, han estado tomando medidas contra la brutalidad racista de la policía en el barrio. Varias organizaciones de vecinos habían tratado de hacer frente al problema de la brutalidad policial, pero todos estos grupos trabajaron en conjunto con la policía y el municipio, o pretendieron sentarse con ellos a negociar. La lucha de antifascistas y anarquistas contra la policía y sus violentas prácticas es siempre sin concesiones y no van a trabajar con la policía o el gobierno municipal. El alcalde y la policía han dedicado mucho tiempo a tratar de romper la conexión entre anarquistas y el resto del vecindario. Se presentaron agentes en los centros comunitarios donde se reparten folletos para intimidar a la gente y decirles que no trabajaran con antifascistas y anarquistas; de lo contrario, podría tener consecuencias para sus subsidios. Además, la policía se encargó de retirar carteles y varias manifestaciones fueron prohibidas por el alcalde. Antes y después de las manifestaciones, los agentes mantuvieron apartados a los jóvenes mediante la intimidación.
Untitled 5Esto, sin embargo, no dio el resultado deseado. Muchos residentes del barrio acudían a las manifestaciones y después de la muerte de Mitch Henríquez el barrio se rebeló en masa. Posteriormente, el alcalde y la policía trataron de cargar la culpa a los anarquistas, usándolos como cabeza de turco, tratando así de romper la solidaridad del barrio. Esta caza de brujas contra los anarquistas continuaba a finales de abril, cuando un anarquista fue detenido en el Schilderswijk bajo sospecha de haber difundido el Anarchist Nespaper (El Periódico Anarquista), que incluía un texto sobre la insurrección en Schilderswijk. El compañero estuvo cuatro días en la comisaría de policía acusado de instigación contra la autoridad. Más tarde se le pidió una pena de 8 semanas, pero fue absuelto. El Ministerio del Interior ha apelado.
Además de los ejemplos anteriores, anarquistas y antifascistas en La Haya reciben una atención “especial” de la policía y el alcalde. Las manifestaciones están prohibidas, son abordados en la calle para intimidarles, ha habido intentos por parte de la policía de comprar informantes, y cualquier acción en la que los anarquistas están implicados puede esperar una gran presencia policial.
LA REPRESIÓN BUROCRÁTICA
Además de las formas tradicionales de represión, tales como redadas, detenciones y sentencias de prisión, últimamente la represión se ha manifestado durante el último periodo en una forma más sutil, burocrática y administrativa. Esto hace que sea más abstracta y menos proclive a la solidaridad. Si las paredes de la represión son claramente visibles en el caso de un compañero preso, sin embargo, en esta forma de represión, uno queda atrapado en una red de procesos judiciales en curso y apelaciones. En el caso de las zonas prohibidas, están tratando de romper el área activa de la lucha prohibiendo a ciertas personas poner un pie en un barrio donde se está librando la lucha social.
NO SOMOS VÍCTIMAS
No esperamos que la represión termine aquí. El alcalde y la policía se ceñirán al plan en curso. Pero no nos sentimos, en lo más mínimo, como víctimas de la represión. La policía y el alcalde deben decidir por sí mismos si quieren lidiar con un grupo de anarquistas. La represión no nos va a convertir en un blanco fácil y víctimas apáticas. Cada golpe que reciba una de nosotras, será devuelto. Es sólo nos hace más decididas a continuar la lucha por la libertad sin condiciones. Porque no tenemos nada que perder, sólo que ganar, porque somos como las malas hierbas que siguen creciendo entre los ladrillos de un estado sofocante, porque su tiempo ha pasado y ha llegado el momento de la anarquía, ¡y ningún agente de policía o alcalde nos va a parar!

¡NUESTRA LUCHA POR LA LIBERTAD ES MÁS FUERTE QUE SU REPRESIÓN!

Algunos anarquistas de La Haya

Traducción Alasbarricadas, Publicado por primera vez en Contrainfo.