untitled-1Frente a comunistas y otros/as izquierdistas, entiendo la revolución como socialista/anarquista, y su resultado es una sociedad sin clases y no jerarquizada.
El desarrollo del capitalismo, la extensión de la globalización, el rápido incremento en la cantidad de clase trabajadora y la aparente crisis económica que, a menudo, se ha confundido con crisis capitalista tornan obsoletas las viejas teorías sobre la revolución. No es que la revolución no haya sucedido, sino que, de hecho, si la revolución en los países industrializados avanzados no ha sido abortada, ciertamente ha sido pospuesta por mucho tiempo.
El capitalismo, por sí mismo, ha creado muchos grupos entre izquierdistas, socialistas, libertarios y feministas que están sirviendo al sistema en vez de combatirlo. También ha creado huecos, lugares como mercado barato, utilizando temas de nacionalismo, terrorismo, racismo, fascismo y religión, para crear diferentes tipos de guerra entre seres humanos. Haciendo todo esto se ha expandido y conseguido renovarse. Ello prueba que el capitalismo no está “cavando su propia tumba” sino que, de hecho, la está cavando para nosotros/as y que es capaz de crear crisis, a menudo para hacer nuestro movimiento más y más débil.
Además, el capitalismo en los países muy industrializados, desde hace mucho tiempo, ha desactivado todas las herramientas como huelgas, manifestaciones, protestas que habían sido utilizadas por la clase trabajadora y el resto como herramientas de lucha. Estas tácticas, de hecho, están funcionando ahora en las manos del sistema en vez de contra él.
Anteriormente ya he escrito bastante sobre esto. Por lo tanto, estoy intentando no repetirme aquí y prefiero dirigirme directamente al asunto.untitled-2
Dos visiones sobre el origen de la revolución y su triunfo:
Primera: revolución a través de un partido de vanguardia, golpe militar o elección de un sistema parlamentario. Esto significa que la revolución sucede desde lo alto de la sociedad y el resultado de cualquiera de ellas es más o menos igual. La historia prueba que estas revoluciones, en cualquier lugar que hayan sucedido, no sólo han fallado, sino que, de hecho, han creado desastres y desilusiones para las personas. También prueba que imponer la teoría sobre las realidades es equivocado y origina catástrofe.
Segunda: preparación para realizar la revolución a través de la auto-organización no jerárquica, independiente y radical en grupos, comités, asambleas en todos los ámbitos: política, economía, cultura, educación, sociedad, clima y ecología. La auto-organización en las fábricas, granjas, servicios públicos, mercados, escuelas, universidades y otros lugares de trabajo es crucial. Estos grupos, en su inicio, trabajan para conseguir las necesidades diarias y empoderar el rol y la independencia de los/as individuos/as.
Después, trabajan en la construcción de un movimiento a nivel local, a escala nacional a través de las redes sociales y las asambleas de personas en los barrios, villas, ciudades y urbes. Se unen para lanzar sus actividades a través de la acción directa utilizando la democracia directa. Después de empoderarse y establecer su auto-administración pueden desafiar al Estado y a todos/as sus administradores/as y acercarse a su estrategia principal.
En mi opinión, mientras vemos al Estado como al principal centro de toda la fuerza del país, en este caso es práctico y sensato tener el mismo punto de vista para los países industrializados más avanzados, como EE.UU., Canadá, Australia, Rusia, Japón y los países occidentales como centro del mundo. Este centro, con sus instituciones financieras, tiene una enorme fuerza política y económica sobre el resto del mundo, especialmente los países poco o nada desarrollados, que son las bases principales para aquellos. En este caso colapsar este Centro con la teoría de “la revolución debe ser de abajo a arriba” debería iniciarse en los países que están protegiendo y preservando los intereses de los países industrializados avanzados.
Esto no significa que las manifestaciones, protestas, huelgas, ocupaciones y revueltas no sucedan en los países industrializados. Por el contrario, mientras haya explotación, esclavitud laboral, desigualdad e injusticia social, éstas causarán, ciertamente, una reacción en contra. De todas maneras, cuando las personas no tienen intención de organizarse por sí mismas, no tienen un plan a largo plazo, esas herramientas de lucha son sólo vías temporales para alcanzar los objetivos actuales –incluso si todas esas acciones son para mantener lo que se ha conseguido previamente–. Luego esas actividades no logran grandes cambios; de hecho, traen desilusión a las personas.
Lo que hace a este Centro tan fuerte es la existencia de países poco o nada desarrollados, donde los primeros mantienen el terreno rico proveyendo trabajos baratos, materiales baratos e, incluso, son mercados lucrativos para los primeros. Cuando la dependencia política y económica del Centro y viceversa termina (en otras palabras, cuando las bases son destruidas) la parte alta de la estructura colapsa también.
Hay algunas áreas sociales en las sociedades menos desarrolladas que poco o nada existen en los países industrializados avanzados, siendo suelo fértil para una revolución:
· Relaciones sociales. En estos países el capitalismo no ha alcanzado cada aspecto de la vida del/la individuo/a, que vive en una muy buena relación social y cuyos contactos son más humanos y menos materiales. Las agencias del Estado designadas para ayudar y apoyar a los/as pobres o desempleados/as tampoco existen, u ofrecen muy pequeña ayuda. Y, también, en caso de desastres naturales o por acción humana, la carga completa recae en los hombros de las personas mismas y sus comunidades. Ellas ayudan al/la otro/a moralmente, financieramente, recolectando cosas y mostrando solidaridad. Así, en breve, las personas de estas sociedades confiarán completamente en sí mismas y en la comunidad, más que en el gobierno, para satisfacer sus necesidades, cuando afrontan los desastres o cuando tienen tiempos de felicidad. En estos países todavía se mantienen algunas bases simples de vieja comunidad. En cierto grado todavía en algunos lugares estas personas viven y trabajan colectivamente. Sus conversaciones son sobre política y los problemas suceden en sus comunidades y fuera, concerniéndoles a ellas. En una sociedad como ésta los contactos y el establecimiento de relaciones entre individuos en sus lugares de trabajo, en sus vecindarios, en las ciudades, en las universidades y en otros lugares es muy fácil. Las personas ahí hablan sobre sus necesidades diarias; debaten y discuten sobre los temas relacionados, tomando decisiones sobre éstos. Confían unas en otras, luego es fácil para ellas juntarse para realizar el trabajo y las actividades comunes, y pueden comprometerse a hacerlos/as. Por supuesto, estos pueden ser mucho más fáciles si las personas se organizan ellas mismas para los diferentes asuntos, tomando decisiones y llevándolas a cabo.
Ciertamente, esto es más sencillo de realizar en las pequeñas aldeas que en las grandes aldeas, en las ciudades que en las urbes. La auto-organización a través de la construcción de grupos locales y asambleas de personas hace a las personas trabajar y vivir colectivamente, de una manera más cómoda y práctica.
· Los puntos débiles del capitalismo. Es bastante claro que alcanzar objetivos y victorias fáciles siempre sucede desde el punto más débil del sistema. También es claro que el punto débil aquí son los poco o nada industrializados países y sus comunidades, por los “suelos fértiles” que en el anterior punto describo.
Mientras en estas sociedades la mayoría de las personas no han devenido en robots, sus palabras y conversaciones no son todavía sobre las últimas modas; modelos del diferente consumir, todavía se mantienen como seres humanos. En estos lugares el esfuerzo y la preparación para la construcción de cooperativas, tratando de vivir juntos, deseando compartir sus necesidades sociales y económicas, son sencillos. En tales lugares las aldeas, el campo y las ciudades pequeñas son menos dependientes de las grandes ciudades y el libre mercado. En estos países y sus sociedades, si las personas se dirigen a sí mismas, son capaces de obtener todas las necesidades vitales e, incluso, herramientas simples como medios económicos de agricultura y ecología. Si no pueden obtener algunas de sus necesidades, pueden conseguirlas a través de procesos de intercambio vía redes sociales o sus asambleas. No hay duda de que, en los países en el mundo donde las personas permanecen pobres, éstas se guían a sí mismas. Lo que hace a estos países y sus sociedades ser pobres son los/as ricos codiciosos/as y las élites, el Estado, la corrupción, las estructuras sociales que funcionan sobre la base de clases y jerarquías que implementan políticas y planes de economía neo-liberal.
El proceso de vencer al capitalismo, el proceso de finalizar con la dependencia del/la uno/a por el/la otro/a es lento; largo camino, pero muy sólido. Su victoria completa y la expansión del experimento depende de la solidaridad internacional de libertarios/as y anti-autoritarios/as y, también, de que suceda el mismo proceso al menos en algunos países…
La existencia de una sociedad jerárquica y de clases, desigualdad, injusticia, pobreza, guerra y más nos deja con sólo unas pocas opciones: sentarnos y no hacer nada, esperar al partido de vanguardia, el golpe militar o la elección “democrática” (la mayor mentira de la historia). Este último camino es más peligroso que sentarse y no hacer nada, porque casi siempre intensifica los desastres. Simplemente, pelear de nuevo contra el sistema mediante la construcción de grupos locales independientes, radicales y no jerárquicos. Ésta es la base real y la esperanza real para la futura revolución.

 Por Zaher Baher, noviembre de 2016

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