kurdistanLas fronteras actuales de Siria fueran diseñadas por los poderes imperiales hace cien años en medio de la Primera Guerra Mundial como parte de un tratado secreto entre Francia y Gran Bretaña que buscaba repartirse el botín que suponía la desintegración del Imperio Otomano. El poder fue transferido de los amos occidentales a las élites locales a medida que el estado colonial cedía el paso al estado post-independencia.
Los tres ejes políticos que emergieron de la lucha anti-colonial -socialismo, nacionalismo árabe e islamismo- asumieron la idea de un estado fuerte como la base de la resistencia a la hegemonía occidental. En el caso de Siria, se dio paso a un régimen ultra-autoritario en el cual el poder se centralizó alrededor de un solo hombre en Damasco, Bashar Al-Assad; apuntalado por una potente burocracia estatal y las fuerzas de seguridad. Pero hoy, nuevas formas de organización están surgiendo desafiando la autoridad centralizada y el entramado estatal.
Durante la revolución contra Assad que comenzó en Siria en 2011, se liberaron grandes extensiones de territorio hasta el punto que, para el 2013, el régimen había perdido el control de alrededor del 80% del país. A medida que el estado se desintegraba las comunidades tuvieron la necesidad de crear estructuras alternativas para asegurar que la vida pudiese mantenerse funcionando en las nuevas zonas autónomas.
El modelo que emergió fue basado en la visión del anarquista sirio Omar Aziz, que publicó un escrito en noviembre de 2011, el octavo mes de la revolución, defendiendo el establecimiento de consejos locales.
Argumentaba que era incoherente que los revolucionarios participasen de las protestas por el día para luego volver a vivir en las estructuras jerárquicas y autoritarias que imponía el estado. Aziz creía que la actividad revolucionaria debía permear todos los aspectos de la vida y por ello defendía cambios radicales en las relaciones sociales y la organización.
Apoyaba y llamaba a crear organización autónoma y no jerárquica para el autogobierno, basado en los principios de cooperación, solidaridad y apoyo mutuo. Tenía la visión de los consejos como foros horizontalmente organizados a través de los cuales la gente podría trabajar conjuntamente para conseguir los tres objetivos primarios: gestionar sus vidas de forma independiente del estado; cooperar de forma colectiva; e iniciar una revolución social, local, regional y nacional.
Junto a sus compañeros, Aziz ayudó a establecer el primer consejo local en Zabadani, que fue seguido por otros similares en las ciudades sirias de Barzeh, Daraya y Douma.
Trágicamente, Aziz fue detenido en noviembre de 2012 por agentes de los servicios secretos del régimen de Assad y se le confinó a la infame prisión de Adad, donde moriría tres meses más tarde.
Poco antes de su muerte declaró que: “No somos menos que los trabajadores de la Comuna de París, ellos resistieron 70 días y nosotros ya llevamos año y medio.”
Cientos de consejos locales han surgido a lo largo y ancho de Siria, trasladando el poder a las comunidades en detrimento del estado. Estas son estructuras administrativas civiles, y la mayoría han escogido sus cargos a través de procesos democráticos o por consenso- algo nunca visto antes en el régimen totalitario de Assad. Algunas de estas estructuras convocan elecciones cada 3 o 6 meses para revocar a los representantes que no están actuando correctamente y decisiones sobre las cuestiones a tratar se toman por voto mayoritario.
Se componen de activistas revolucionarios, profesionales y representantes de grandes familias o tribus. En la mayoría de los casos son independientes de las facciones o grupos políticos o militares, y en comunidades mixtas como Yabroud, Selemmiyeh y Manbij, los consejos locales incluyen representantes de los distintos grupos étnicos y locales.
En ausencia del estado, son los grupos locales los que garantizan el suministro de agua, educación y cuidados sanitarios para las comunidades locales. Han montado fuentes alternativas de energía, como energía solar, y cultivan la tierra para luchar contra el hambre en las comunidades asediadas.
Varios comités afiliados a los consejos, asumen distintas responsabilidades: el trabajo de relaciones con los medios, defensa civil y distribución de la ayuda humanitaria. Los consejos locales en los niveles de barrio o aldea están a veces conectados con los consejos provinciales más amplios. Escogen presidentes y co-presidentes y contienen un buen número de comisiones o departamentos como
medios de comunicación, sanidad, seguridad, asistencia social, legal y servicios civiles.
Estos experimentos de auto-organización suceden en medio de un complejo entramado de retos y obstáculos. Las áreas liberadas han sido el objetivo principal de los ataques aéreos de Assad (y más recientemente de los rusos) en un intento por aplastar cualquier alternativa al régimen.
Los ataques continuos a estas zonas han contribuido al desplazamiento de su población y de ellas han salido muchos refugiados buscando la seguridad en el extranjero. La militarización del levantamiento, que empezó en el verano/otoño de 2011, lo transformó de un movimiento horizontalmente organizado, inclusivo y no sectario a una lucha entre facciones autoritarias tratando de conquistar la hegemonía y negar la libertad y la auto-determinación a las comunidades liberadas.
El ejemplo más claro de esto son las facciones islamistas más extremistas que han tratado de quitar el poder a los consejos locales para imponer sus propias estructuras paralelas como los Consejos Shura y los tribunales de la Sharia; a pesar de las protestas populares en los lugares en los que ha sucedido este desarrollo de la situación.
Estos grupos siguen siendo parte de la lucha armada contra Assad, (y ahora, con la implicación militar de los poderes imperialistas, también son parte de la lucha contra la ocupación extranjera) como también luchan contra el Daesh (ISIS). Pero ninguno de estos grupos ha formado parte de la lucha del pueblo sirio por la libertad, la justicia social y la auto-determinación. Buscan reemplazar un estado autoritario por otro.
Los consejos a nivel provincial suelen estar vinculados con la Coalición Nacional Siria (la oposición en el exilio) que a su vez está influenciada por las agendas de los poderes internacionales, sobre todo los gobiernos reaccionarios del golfo y occidentales. Debido a su dependencia financiera, su carácter de movimientos de base está seriamente comprometido. También hay otros obstáculos de tipo social.
La sociedad siria es muy patriarcal – a través de la familia, la tribu y la nación estado. Pocas mujeres forman parte de los consejos locales, a pesar del rol protagonista de las mujeres en agrupaciones revolucionarias y de la sociedad civil como por ejemplo los Comités de Coordinación Locales, o los numerosos centros sociales para mujeres en las zonas liberadas. Estos apoyan el activismo de las mujeres y su implicación en las esferas económica, política y social como un medio a través del cual desafiar las estructuras patriarcales.
En la región kurda del norte, la revolución social ha sido mucho más inclusiva con respecto a las mujeres. Los tres cantones kurdos (Jazira, Kobane y Afrin) declararon la autonomía democrática en enero de 2014, cada uno estableciendo un parlamento, varios ministerios y tribunales.
Juntos, los tres cantones conforman el territorio de Rojava que está liderado en gran medida por el Partido de la Unión Democrática (PYD). El PYD está fuertemente influenciado por las ideas del líder del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) Abdullah Ocalan, quien a su vez fue influenciado por las ideas del anarquista norteamericano Murray Bookchin y defiende el nuevo paradigma político del Confederalismo Democrático.
Basado en los principios de democracia directa, igualdad de género y el ecologismo, el confederalismo democrático desafía el concepto de nación-estado, y en sustitución quiere crear autonomía regional y promover la auto-organización y el auto-gobierno.
A lo largo de Rojava las comunas son el medio por el cual la gente se une para buscar soluciones a sus necesidades y los retos de la vida diaria que afrontan. Cada comuna tiene varios comités adscritos a ella para tratar asuntos como la educación, la justicia, la alimentación, las cuestiones ecológicas y de autodefensa. Las decisiones se toman sobre la base del consenso.
Las comunas están unidas a los consejos de distrito que se componen de representantes de la comuna y partidos políticos y (al igual que las comunas) tienen una cuota de participación del 40% para las mujeres. Estas después están unidas a la administración cantonal a través de varios mecanismos que se coordinan con los consejos y el gobierno regional de Rojava.
Al contrario de otras áreas de Siria, Rojava se ha librado de la política de tierra quemada de Assad y sus aliados, permitiendo que estos territorios florezcan y se desarrollen.
A pesar de esto también afrontan una serie de retos. A pesar de su retórica libertaria, el PYD que domina la Administración Autónoma de auto-gobierno, es un partido autoritario que ha silenciado, detenido, y asesinado a otros grupos de la oposición kurda.
Las Unidades de Defensa Popular (YPG), dominadas por el PYD, y las Fuerzas Democráticas de Siria apoyadas por los EEUU han desarrollado recientemente ofensivas en zonas de mayoría árabe con el apoyo de los ataques aéreos rusos. Parece un intento de construcción de un estado que va contra las ideas de confederalismo democrático y genera el riesgo de un enfrentamiento inter-étnico.
Los kurdos afrontan a su vez continuos ataques del estado autoritario turco que trata de aplastar las aspiraciones de auto-determinación del pueblo kurdo tanto dentro de sus fronteras como en Siria.
También se enfrentan a los ataques de los grupos islamistas extremistas, sobretodo el Daesh, Jabhat Al Nusra (vinculado a Al-Qaeda), y Ahrar Al Sham.
Por toda Siria, las estructuras e instituciones opresivas y jerárquicas han sido despedazadas y el pueblo está organizando sus comunidades y gestionándolas de forma libre. No ha habido mayor desafío al concepto de estado-nación en el mundo desde la Revolución Española de 1930.
Pero como se muestra arriba, estos experimentos de comunidades autónomas están amenazados desde muchos ángulos. Debido a la fuerza de la contrarrevolución, lo que pueda suceder con el colapso del estado sirio, es la imposición de más mini-estados, armados, vallados y con discursos retóricos que crean más división y un estado de guerra perpetua.
La solidaridad con los sirios en su lucha es vital. Aun así, muchos grupos que se identifican con “la izquierda” no solo no han mostrado su solidaridad con la revolución de los sirios, sino que han dado un apoyo infame a la contrarrevolución. Esto normalmente se debe a la ignorancia sobre el contexto sirio, el Orientalismo y una islamofobia creciente.
Muchos no han comprendido la enorme diversidad de los actores que están insertos en el conflicto en estos momentos, actores que a veces comparten objetivos similares (como el derrocamiento del régimen), pero que en última instancia tienen diferentes objetivos finalistas.
Existe una incapacidad para distinguir entre los grupos armados y la resistencia civil; entre los grupos armados que tienen una base democrática o cuya actividad se enmarca en la auto-defensa de sus comunidades y aquellos con una agenda autoritaria; entre aquellos que pretenden disolver las estructuras de poder tradicional y aquellos que solo buscan el poder para sí mismos.
La revolución tiene por delante muchos retos, y nadie debe llevarse a engaño pensando que una sociedad libre será el resultado. Los estados y la contrarrevolución son mucho más fuertes que nosotros. Aun así, en medio de todos estos retos, los anarquistas deben apoyar a los oprimidos y explotados, aquellos que están creando nuevas formas de organización en las circunstancias más difíciles y aquellos que se enfrentan a su total exterminio.
Las prácticas de solidaridad serán más fructíferas que las bravuconadas teóricas mal-informadas.

Leila Al Shami
Fifth Estate #396, Summer 2016

Leila Al Shami es co-autora, con Robin Yassin-Kassab, de Burning Country: Syrians in Revolution and War, Pluto Press (2016). Ha trabajado en el movimiento por los derechos humanos en Siria y en otros países de Oriente Medio.
Es miembro fundadora de Tahrir-ICN, una red que conecta las luchas anti-autoritarias en Oriente Medio, el Norte de África y Europa. Ella vive en Escocia y tiene el blog leilashami.wordpress.com.
Traducido por Rodolfo Pedrero
Extraído en https://leilashami.wordpress.com/2016/05/12/challenging-the-nation-state-in-syria/

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