untitled-1Este sábado 19 de noviembre de 2016 a media tarde católicos integristas y otros militantes de la derecha extremista convocaron una concentración en la plaza Colbert para oponerse al proyecto de reconversión de la Iglesia Saint-Bernard (actualmente inutilizada) en un centro de negocio. Exigen que la iglesia sea confiada a la fraternidad Saint Pie X, una organización católica particularmente reaccionaria y muy cercana al entorno fascista.
La prefectura prohibió la concentración y alertó de los posibles desordenes públicos que esta podía conllevar, pero no hizo nada para evitar que se produjera. El episodio acabo con enfrentamientos entre violentos fascistas y activistas progresistas y antifascistas presentes en el barrio.untitled-2
Sin embargo, la concentración fue llevada a cabo, a pesar de la prohibición, con el apoyo de miembros del GUD (“Groupe Union Défense”), de “Action Française” y del “Parti Nationaliste Français”. Dichos grupos se presentaron armados y con cascos delante de nuestro local, la librería la Plume Noire, durante la tarde.
Estos militantes fascistas, abiertamente preparados para acciones violentas, no se preocuparon por la presencia numerosos policías: las fuerzas del orden estaban protegiendo la concentración, manteniendo alejados los militantes antifascistas y los habitantes del barrio.
Desgraciadamente no nos asombramos de tal complacencia, teniendo en cuenta el contexto del estado de emergencia. Dicha medida de excepción ha servido desde su puesta en vigor para llevar a cabo una encubierta e incrementada represión de los movimientos sociales progresistas. Hay que recordarse que algunas semanas antes la policía marchaba de noche en las calles de Lyon mano a mano con esta misma derecha extremista.
A las 6 de la tarde después del fin de la concentración de los integristas, una veintena de fascistas armados caminaron por las calles de Croix-Rousse y convergieron hasta la Plume Noire donde haya una docena de nuestrxs compañerxs.
Las personas presentes en el local bajaron la persiana para protegerse pero los fascistas lograron levantar una y forzar otra, destruyendo los vidrios de los escaparates.
La resistencia de nuestrxs compañerxs impidió a los fascistas entrar físicamente en el local pero era imposible evitar los daños materiales (todos los vidrios y una parte de las persianas). Varias personas sufrieron heridas leves durante el ataque, que duró algunos minutos. Varias de las heridas fueron causadas por el lanzamiento de proyectiles (piedras, herramientas metálicas, botellas de vidrio) por parte de los fascistas. Durante su llegada e ida, los fascistas gritaron “es nuestra casa”, “Francia para los franceses” y “muerte a los judíos”, como signo de reunión y dispersión.
Este odioso ataque no es un caso aislado. Casi 20 años después del incendio del antiguo local de la Plume Noire por la derecha extremista en 1997, el ataque se inscribe en el actual ascenso de la derecha extremista y del fascismo. Eso se traduce en una multiplicación de ataques contra minorías, militantes del movimiento sindical, feminista, antirracista, LGBT y progresistas.
Estos ataques están favorecidos por la abertura de nuevos locales fascistas en varias ciudades francesas como Lille y Lyon. Ambas sirven de lugar de organización para la estrategia de intimidación fascista. En Lyon existen ahora cuatro locales fascistas (“PNF”, “GUD”, “Action Française” y “les identitaires”) sin ni una reacción de las autoridades de la ciudad.
Ante estos hechos, volvemos a afirmar que no nos dejaremos intimidar y llamamos a la solidaridad y a una reacción masiva de todos los miembros de las fuerzas progresistas.

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