Cuando se nos llama a votar a unas elecciones –municipales, autonómicas, generales, sindicales- no es para pedirnos nuestra opinión sobre diferentes asuntos: es para que legitimemos la ocupación de unos cargos con alta remuneración y que desde los cuales, poder crear el típico corralito de amiguetes, enchufados, etc. La “ciudadanía” al votar, confía en que su opción de voto va a mejorar lo que teníamos antes, o que el nuevo partido va a traer aire fresco al viejo sistema –bipartidismo, le llaman- . La decepción para quien vota es frustrante cuando al día siguiente se encuentra con la cruda realidad: la misma estructura política y los mismos planteamientos aunque con diferentes discursos.
Quien vota –en el mismo acto de votar- está obligando a la gran mayoría de ciudadanos y ciudadanas a acatar el resultado de la elección, con la cantinela de que es “la fiesta de la democracia”” y que “es un derecho el votar”.
Más que decir sin más a los ciudadanos y ciudadanas que se abstengan de participar en este circo electoral -y que se abstengan activamente-, intentaremos desgranar en pocas líneas el día después de haber votado: día que es exactamente igual desde hace decenas de años -¡cómo pasa el tiempo y no hemos aprendido nada!-.
Al día siguiente cuando partidos políticos con un 5% de votos sobre los votos válidos y en blanco pueden obtener una concejalía y optar a la alcaldía –presidencia, representación sindical-, ese día después se preparan los partidos políticos para decidir entre ellos quién es el alcalde o presidente de la diputación -o del cabildo o del consejo, o del comité de empresa- y una vez que llegan a acuerdos -con el “yo te doy y tú me das”- acceden a ocupar el sillón soñado. Gobernando solos o con otros. Repartiéndose concejalías en caso de ayuntamientos o consejerías en caso de diputaciones, cabildos o consejos. Asimismo ese día después la corte de enchufes del equipo de gobierno anterior sale de las instituciones para que otra corte de “amiguetes” del o de los partidos que el pueblo ha votado, tomen sus puestos.
Del mismo modo, se producen cambios en las otras esferas del poder local (municipal, islas, provincias). Así, de los servicios públicos de agua, saneamiento de aguas, depuración, limpieza, basuras, parques y jardines, bibliotecas, empresas públicas, locales, etc, incluyendo a las empresas mancomunadas etc.) es relevada la antigua gerencia por una nueva del partido ganador. Es relevada la presidencia de las empresas públicas, vicepresidencia, vocales, consejos de administraciones etc. por otros nuevos que van a cobrar exclusividad o asistencia por representar a algún sector -bien sea partido político, sindicatos u organizaciones ciudadanas. ¿Y qué pasa con esto? pues muy sencillo: todo este coste de salarios, dietas, asistencias, etc. etc. los paga la población en la tarifa o en la tasa de agua, de saneamiento, de depuración de aguas, de recogida de basuras, en piscinas públicas etc. -aparte de pagar de forma anual el IBI- para mantenimiento de la excelentísima concejalía de la casa palacio.
Si votas ya sabes lo que va a suceder al día siguiente. Siempre ha sido así. Y siempre te advertimos de lo que iba a suceder. Y te invitamos a no votar.
Pero ¿qué proponemos? Es muy sencillo. Nuestra propuesta es la tuya:
-Eliminación de cargos y consejos de administración en empresas y servicios públicos. A eso le llamamos AUTOGESTIÓN que es ni más ni menos que la gestión del servicio por parte de quienes trabajan en el sector, en común con el resto de la población –usuaria de ese servicio-.
-Eliminación de todo el entramado municipal -concejalías, alcaldías, cargos de confianza y asesorías- que con sus cientos de miles de euros anuales en gastos –salarios, comisiones, etc.- están arruinando económicamente a la comunidad con impuestos, y ser sustituidas por asambleas donde sea la propia comunidad quien decida sobre lo que le atañe. En especial sobre los servicios públicos que no tienen y desean -que llegue el servicio de agua o de jardines o de alumbrado público a su barrio, y no tener que mendigarle la farola a la babosa concejalía de turno: A esa forma de decidir la llamamos DEMOCRACIA DIRECTA
En base a esto, proponemos que te abstengas de votar, sí, pero que difundas tu abstención entre tu entorno más cercano. A eso le llamamos: ABSTENCION ACTIVA

ABSTENCION ACTIVA, POR LA AUTOGESTION DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS.0012d Cartel-Elecciones-FAI